viernes, 11 de marzo de 2011

un día en la playa


Cogimos los bártulos a toda prisa y nos metimos como bien pudimos en el viejo Opel Corsa del padre de Juan. Era un día de playa en el Norte y, como suele suceder, eso parecía alterar los ánimos.
Tardamos unos veinte minutos en llegar. Juan, sus padres, la vecina vieja progre con aspecto de lesbiana y yo. Formábamos un grupo poco más que peculiar, con las sombrillas, las gafas de bucear y paquetes de tabaco para los más mayores.
Nunca había estado en aquella playa, pero en seguida me gustó. Me deshice de la camiseta a toda velocidad y fui directo a zambullirme en el agua. Juan no tardó mucho en seguirme, pero los mayores decidieron quedarse sentados sobre las toallas. Supuse que era lo normal cuando tienes una cierta edad, aunque los padres de Juan eran más jóvenes que los míos…
Actuaban con naturalidad, fumando sus pitillos y sirviendo cervezas templadas en vasos de plástico. Hablaban de cosas y eso… No adoptaban ningún tipo de papel, eran tan sólo eso, tres adultos de clase media disfrutando de un día de playa entre semana. Todo parecía ir sobre ruedas en la vieja playa, con las olas, la arena, el sol, las sombrillas… Todo era estupendo hasta que entonces lo vi. Los padres de Juan estaban en pelotas. La vieja progre no parecía alarmada, aunque ella si conservaba su ropa (supongo que eso es algo propio de quienes vivieron la posguerra). Yo me quedé a cuadros. No le dije nada a Juan –por si se ofendía o algo de eso, nunca se sabe-  pero todos aquellos pelos y órganos copuladores me resultaron bastante desagradables. Hice como si no pasase nada –apuesto a que ni parecí alarmado- y la tarde transcurrió con normalidad. A las ocho recogimos las cosas y nos volvimos a apretujar para entrar en el coche. Todo parecía haber pasado hasta que entonces lo volví a ver. Los padres de Juan estaban en pelotas. La vieja progre no parecía alarmada. El padre de Juan conducía su coche, mientras que su madre se liaba un cigarrillo.  

jueves, 10 de marzo de 2011

LA NOVIA Y EL GRAN GRAN PLAN

Me llamó extasiado. Podía sentir cómo su respiración se entrecortaba, y las palabras salían de su boca a golpes, como una muchedumbre bajando del metro en hora punta. Desde el otro lado del teléfono daba la impresión de que fuera a darle un infarto… Todo lo que decía iba y volvía a su boca sin parar, como una montaña rusa de ideas que hacía imposible su comprensión. Era mi amigo Javi.
Javi y yo nos conocíamos de toda la vida. Nos conocíamos muy pero que muy bien. Por la forma y la hora de llamarme deduje que algo iba bien. Muy pero que muy bien.
Javi había estado algún tiempo jodido. Toda su vida había sido una bala perdida, pero parecía que, por fin, una mujer le había hecho sentar la cabeza.
Hacía cosa de cuatro meses que estaba con Carla, y aquello parecía haberle sentado bien. Empezó a salir menos por la noche, retomó el gimnasio, enderezó un poco sus estudios –llevaba un par de años de retraso en la facultad de Derecho- y, en general, se le notaba como más sano. Carla había supuesto un cambio muy positivo en su vida, y todos en la pandilla lo celebrábamos.
El único problema con ella era algo que, para alguien como Javi, suponía un grandísimo inconveniente. No es que fuese nada del otro mundo, pero para Javi era demasiado convivir con la idea de que Carla quisiese llegar virgen al matrimonio. No es que ella fuese del Opus ni nada por el estilo, simplemente quería estar limpia y pura para el hombre de su vida.
Pueden suponer qué clase de persona es Javi –todos lo queremos, no lo cambiaríamos por nada del mundo y todo eso- pero las cosas como son…


Así que ahí estaba Javi, al otro lado del hilo, dispuesto a contarme su gran plan, su gran gran plan… Lo que me vino a decir fue algo así como: <<La estoy liando para que nos case un amigo mío en su barco, este finde, en la playa. Creo que funcionará, conduciré todo el viernes por la tarde, diciéndole que voy a darle una sorpresa. La llevaré hasta Benidorm con los ojos vendados. 
Estoy seguro de que funcionará, ¿no crees? Al fin y al cabo no creo que eso sea del todo legal ¿no?>>. 

lunes, 21 de febrero de 2011

unas canciones

estoy escribiendo unas canciones, con letras en un tono muy existencialista (para mis lectores favoritos) y musicalmente espero que sea un punto intermedio entre el fatalmente denominado indie-pop español,y el buen folk de antaño, todo ello sabiamente aderezado con toques caribeños, pero claro, esto es lo que uno espera...
será un rollo mediterráneo, muy de ir en bici y eso... muy de barcelona.

sobra decir que será MUY TITO

sábado, 19 de febrero de 2011

JUAN CRUZ

Juan Cruz y yo habíamos pasado una tarde magnífica a las afueras de la ciudad. Me llevó a comer al bar más castizo de su barrio y, después de un par de güisquis nacionales, fuimos a buscar su coche. Juan tenía un Renault 19 que olía a una curiosa mezcla entre ambientador de pino y tabaco negro. El ambientador debía de llevar allí unos ocho años, pero Juan nunca se había molestado en cambiarlo. Después de encender un Ducados –ofreciéndome otro que rechacé- decidió que iríamos a la playa.
Estábamos en pleno mes de Febrero, pero a Juan aquello pareció importarle poco. Una vez allí, aparcó cerca del chiringuito. Sobra decir que éste estaba cerrado, pero igualmente cogimos unas viejas sillas de plástico descolorido –creo recordar que promocionaban un refresco de frutas- y nos sentamos a ver el mar. Al principio hablamos poco –Juan era un tipo parco en palabras- pero, al cabo de unos minutos, empezó a reflexionar en voz alta sobre cuestiones trascendentales de la existencia. Teorizó sobre las mujeres, los hombres, el implacable transcurrir del tiempo y, cómo no, sobre los viejos tiempos.
Lejos de preocuparme, comencé a pensar que aquello era mucho más propio de mí y, en cierto modo, cuando veía y escuchaba a Juan, pude verme a mí unos meses atrás. Las dudas comenzaban a asediarle, temía las consecuencias de cada paso que daba y, un rato después, me confesó lo mucho que echaba de menos a Paula y cómo no había podido olvidarla.
Yo preferí quedarme callado y esperar a que acabase. Quería absorber todas y cada una de sus palabras, como si fuese el punch que recibe los golpes del púgil justo antes de subir al ring. Quería darle un consejo válido, hacer que se sintiera mejor, ofrecerle un cigarro para después coger el coche de nuevo y llevarle a hacer algo que le aliviase.
Quería… Quería… Juan me dijo que se iba a mear, y yo –respetando ese código no escrito entre caballeros- opté por no acompañarle.  Pasados unos minutos, al ver que no regresaba, decidí ir a buscarle.
No tardé en encontrarlo, estaba justo detrás de uno de los frigoríficos que guardan los helados. Estaba allí, tumbado en el suelo. Pensé que bromeaba. Me acerqué y estaba frío. No había restos de sangre. No había oído nada. En su rostro una expresión seria y fría. Temblaba mientras se agarraba el brazo, apretando su pulgar contra él. A su lado, una jeringuilla. No fui capaz de articular palabra. Él tampoco. Tuve que meterlo en el coche y llevarlo hasta su casa. No conocía a nadie de su familia, así que preferí dejarlo allí. Se quedó descansando en el parking. Aquel fue el viaje en coche más largo de mi vida con Juan Cruz. 

miércoles, 16 de febrero de 2011


NATHAN WILLIAMS (DE WAVVES) ES MUUUUUY PERO QUE MUUUUUY TITO

lunes, 14 de febrero de 2011

ZORRA

<< ¿Qué pasa, ya no te acuerdas de mí? ¡Por Dios! eres la chica de aquella fiesta, la que se confundía con mi nombre y el de aquel imbécil que intentaba seducirte. Nos presentó un amigo, ¿no lo recuerdas? ¡Ah claro! Ahora sales con aquel capullo que se cree alguien… La cosa tiene tela porque aquella noche no dejaste de reír con las tonterías que decía con un par de copas de más… ¿Ni siquiera te acuerdas de cuando mandé callar a aquel tío que no paraba de comerte la oreja? ¿O de cuando me pediste que te acompañase al lavabo para que pudieras meterte un tiro a gusto lejos del sarasa de tu tío?
Joder si hasta teníamos nuestras propias bromitas privadas que tanto os gustan a las tías… Coño cada vez que nos veíamos por la fiesta hacíamos aquel gesto… ¿cómo era? ¡Ah sí! Así… ¿no lo recuerdas? ¡Si apenas habíamos bebido! Y ahora ni siquiera saludas cuando coincidimos en algún happening  o exposición de fotos organizada por algún  niño de papá con apellidos foráneos… Pensándolo bien creo que voy a por otra copa, si algún día te deja ese retrasado recuerda que en ese momento habrá dos tíos menos en este mundo con los que podrás  echar un polvo. >>
                      
  MAC MILLER ES MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUY TITO