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viernes, 10 de diciembre de 2010

MEANDO POR UN TUBITO

Ésta es una de las primeras cosas que escribí, como hace un año o así, y le guardo un aprecio especial. Por aquel entonces tenía otro blog en el que experimentaba con pequeños textos con algún que otro mensaje. La verdad es que no eran demasiado estructurados, y sólo algunos eran historias concretas. Sólo me importaba describir y transmitir, y hasta cierto punto creo que lo conseguí.
Este de abajo es uno de mis favoritos de esa época.
Me viniste a ver y follamos y nos fumamos un piti después y todas esas chorradas que vemos en las películas y me hiciste un resumen de todos los tíos a los que te habías tirado ese año, diciéndome lo grande que la tenía Nacho y lo poco que aguantaba Rafa y parecía que llevases toda la vida follándote a tíos por ahí y que eras toda una experta y que pronto te llamaría algún programa de televisión para contratarte como sexóloga y a mi todo aquello me empezó a asquear y me fui, bajé al bar y me pedí un whisky aunque fuesen las cinco de la tarde me dio bastante igual lo que opinasen el resto de personas buenas que tomaban sus cafés y leían la prensa y yo mientras no me quitaba aquello de la cabeza y me arrepentía de haberlo valorado alguna vez por lo cual tomé la determinación de hacerme monje o de cortarme el miembro y donarlo a la ciencia para ver si descubrían algo interesante, así que volví a casa, ya te habías marchado y no habías dejado ninguna nota como hacen en las películas, y me fui a la cocina, donde me encontré aquellas viejas tijeras manchadas de pescado y, si te soy sincero, en el momento me acojoné y, como de costumbre, me eché atrás y me volví a mi habitación, allí las paredes no hablaban, sólo se reían de mi, mirándome como si no tuviese huevos a hacerlo, y como en el fondo soy más susceptible y menos predecible de lo que pienso me fui al baño y me hice ahí un buen apaño y parecía aquello el Mar Rojo y pensé en todos mis amigos y en todas aquellas bellas mujeres que se estaban perdiendo algo grande, muy grande, y que jamás tendrían la oportunidad de comprobar si aguantaba más que Rafa o la tenía más grande que Nacho. Ahora meo por un tubito.

Audio recomendado: King of the beach, de Wavves